12 marzo 2010

Pasión India de Javier Moro

Anita Delgado Briones jamás se imaginó cómo cambiaría su vida el día que Jagatjit Singh, Maharajá de Kapurthala, la vió bailar en los tablaos madrileños. Era una adolescente ingenua, de humilde familia y lo único que sabía era bailar y soñar. El, por el contrario, tenía mundo, educación, ambición y una cultura totalmente diferente.

Era principios del Siglo XX,  España y Europa experimentaban cambios sociales, económicos y políticos. Había mucha inestabilidad y vientos de guerra. La familia de Anita habia emigrado del sur buscando mejores oportunidades en la capital y Anita y su hermana aportaban lo que ganaban bailando.

La India mantenía cierta autonomía a pesar de estar bajo el dominio de los ingleses. En el Punjab, territorio regido por los Maharajás, se vivía en relativa calma entre las diferentes castas sociales y, a pesar de ser "supervisados" por el gobierno inglés, disfrutaban de sus leyes y costumbres indias. Jagatjit creció bajo las estrictas normas de su cultura y posición social, sin embargo, fue visionario y trabajó para el progreso y bienestar de su pueblo implantando ideas que traía de sus múltiples viajes a Europa. Claro que su motivación principal era ganarse el respeto de los europeos e ingleses, pero esto no restaba el mérito de que fue un hombre decente y generoso.

Jagatjit vió en Anita una piedra preciosa el cual podía educar en las mejores tradiciones de Europa y la India para convertirla en la esposa perfecta, una Maharaní. Ella muy ilusionada se entregó y en su inocencia emprendió el viaje más largo de su vida. Un viaje que no solo la separó de su familia, sino, que la llevó a un lugar de contrastes culturales donde la belleza y la tradición chocaban. Vivió el desprecio y el rechazo de ser europea y plebeya, la envidia por ser la favorita de su esposo, la soledad en todas sus carnes y la terrible realidad de un amor prohibido. Sin embargo, nunca se sintió víctima. Se creció ante los ojos de un pueblo que la quería, tenía el amor y el respeto del Maharajá y tenía la dicha de tener cómplices en travesuras e ideas que le abrieron los ojos y el intelecto. Anita vivió una vida intensa que terminó en un giro 360, pero esta vez con una maleta llena de vivencias y lazos emocionales que nunca pudo, o no quiso, cortar.


El escritor y periodista español Javier Moro investigó la historia de Anita a través de entrevistas con historiadores, familiares, amigos y enemigos, y recopiló extensa documentación legal donde se nombraba a Anita como objeto de polémica en el gobierno hindú. También tuvo la cooperación de Elisa Vázquez de Gey quien fuera la primera escritora en documentar de manera biográfica la vida de Anita en 1998 en su libro "Anita Delgado, Maharaní de Kapurthala". De toda esta extensa investigación Javier Moro le da voz y dimensionalidad a la vida de esta princesa sin corona. A manera de novela biográfica conocemos la vida de Anita desde su propia voz, sentimientos y frustraciones. El escritor tiene un gran mérito en haberse puesto las zapatillas de la princesa para hablarnos desde su punto de vista, aunque yo como mujer no haya encontrado profundidad en las palabras, puedo apreciar el hecho que lo haya escrito desde el punto de vista de Anita.

Moro intercala en su narrativa el uso de la digresión para presentar, a mi entender, a la verdadera protagonista de la novela, la India. ¡Qué maravilla de colores, olores y texturas nos presenta el libro! ¡Que yuxtaposición entre lo hermoso y lo pobre! Uno se adentra tanto a este exótico país que al final me encontré con la disyuntiva de a quién extrañaba más, a Anita o a la India. Creo que en mi caso fue la India.  El escritor hace un excelente trabajo en presentar los detalle de esta maravillosa cultura, que es complicada y mixta, y es a través de los ojos de Anita que conocemos este país.

Jagatjit y Anita protagonizaron uno de los romances más hablados de la época. Para algunos fue escandaloso, para otros envidiable. Pero no cabe duda que esta chiquilla de 17 años se creció ante las múltiples adversidades y se llevó con ella lo más dulce de sus años en la India.

En el 2006 la actriz española Penélope Cruz compró los derechos de la novela para llevarla al cine, sin embargo, los actuales Maharajás, en especial el actual regente de Kapurthala, se oponen fuertemente al proyecto por considerar a "Pasión India" como una novela sensacionalista y llena de mentiras. No encontré noticias al presente que indiquen si el proyecto está activo o no. Pero la idea de Penélope en el papel de Anita sería sin dudas algo fuera de este mundo.

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